lunes, 16 de septiembre de 2013

El gato de Cheshire


El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto.       
- Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? 
        - Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato. 
           - No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia. 
 - Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato. 
             - ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación. 
             - ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente! 
            A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta: 
¿Qué clase de gente vive por aquí? 
            - En esta dirección - dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha- vive un Sombrerero. Y en esta dirección - e hizo un gesto con la otra pata- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos. 
          - Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca - protestó Alicia. 
          - Oh, eso no lo puedes evitar - repuso el Gato- . Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca. 
         - ¿Cómo sabes que yo estoy loca? - preguntó Alicia. 
         - Tienes que estarlo afirmó el Gato- , o no habrías venido aquí. 
Alicia pensó que esto no demostraba nada. Sin embargo, continuó con sus preguntas: 
        - ¿Y cómo sabes que tú estás loco? 
        - Para empezar -repuso el Gato- , los perros no están locos. ¿De acuerdo? 
        - Supongo que sí - concedió Alicia. 
        - Muy bien. Pues en tal caso - siguió su razonamiento el Gato- , ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco. 
       - A eso yo le llamo ronronear, no gruñir - dijo Alicia. 
       - Llámalo como quieras - dijo el Gato- . ¿Vas a jugar hoy al croquet con la Reina? 
       - Me gustaría mucho - dijo Alicia- , pero por ahora no me han invitado. 
       - Allí nos volveremos a ver - aseguró el Gato, y se desvaneció. 
      A Alicia esto no la sorprendió demasiado, tan acostumbrada estaba ya a que sucedieran cosas raras. Estaba todavía mirando hacia el lugar donde el Gato había estado, cuando éste reapareció de golpe. 
      - A propósito, ¿qué ha pasado con el bebé? - preguntó- . Me olvidaba de preguntarlo. 
      - Se convirtió en un cerdito - contestó Alicia sin inmutarse, como si el Gato hubiera vuelto de la forma más natural del mundo. 
     - Ya sabía que acabaría así - dijo el Gato, y desapareció de nuevo. 
    Alicia esperó un ratito, con la idea de que quizás aparecería una vez más, pero no fue así, y, pasados uno o dos minutos, la niña se puso en marcha hacia la dirección en que le había dicho que vivía la Liebre de Marzo. 
     - Sombrereros ya he visto algunos - se dijo para sí- . La Liebre de Marzo será mucho más interesante. Y además, como estamos en mayo, quizá ya no esté loca... o al menos quizá no esté tan loca como en marzo. 
      Mientras decía estas palabras, miró hacia arriba, y allí estaba el Gato una vez más, sentado en la rama de un árbol. 
- ¿Dijiste cerdito o cardito? - preguntó el Gato. 
- Dije cerdito -contestó Alicia-. ¡Y a ver si dejas de andar apareciendo y desapareciendo tan de golpe! ¡Me da mareo! 
- De acuerdo - dijo el Gato. 
-  ¡Vaya! - se dijo Alicia -. He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡pero una sonrisa sin gato! ¡Es la cosa más rara que he visto en toda mi vida! 

       Alicia en el País de las Maravillas. Lewis Carroll




En diferentes momentos de su aventura Alicia se encuentra con un extraño gato que tiene la capacidad de aparecer y desaparecer a voluntad, entreteniendo a Alicia mediante conversaciones paradójicas de tintes filosóficos, para dar rebuscados consejos a la desorientada niña. 

Este diálogo ha servido de metáfora en numerosas ocasiones para señalar lo difícil que es decidir sobre la vida sin establecer con certeza el destino al que se desea llegar.



Ilustración de Kaori Ogawa

martes, 27 de agosto de 2013

Es fácil…

                                                                     Iain Faulkner

Es fácil filosofar sobre la vida de alguien 
A menudo nos sentimos desconectados de la vida de otros. 
Vemos personas que parecen tener tanta suerte y éxito en el sentido material que nos preguntamos cómo pueden sentirse infelices o quejarse de sus vidas. No nos damos cuenta que el sufrimiento y la infelicidad son aspectos de la mente común a todos los seres y que todos nuestros juicios son sólo una manifestación de nuestra propios celos, miedos e inseguridades. Siempre es tan fácil decirle a otros que simplemente “dejen ir” alguna crisis emocional explicando cuidadosamente y tal vez de forma un poco paternalista, exactamente lo que haríamos en su situación. Sin un sentimiento de conexión siempre nos encontraremos juzgando y comentando la vida de otros sin entender de verdad las dificultades que enfrentan.  

Michael Kewley 

jueves, 15 de agosto de 2013

Obstáculos

                                                                                                                                  Jacek Yerka

Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla.    Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…
Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:
-¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta:
-¿Por qué me lo preguntas a mí? Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.

Jorge Bucay



                   


Experimentarás tus pruebas y postergaciones más difíciles mientras eres todavía nuevo en tu poder de comprensión de estos principios,  Al comienzo, aparecen como obstáculos gigantes en tu camino. Es un período para deshacerte de tus viejos patrones de pensamientos. Puedes decidir si vas a persistir en la integración de esta nueva comprensión, o si vas a volver a la fuerza gravitacional de los patrones de tu pasado. Será una prueba. El sabio no lucha contra los obstáculos. Sólo bendice el obstáculo y sigue moviéndote hacia lo que estás buscando. Con el tiempo, mientras el sendero se vuelve más directo, comenzarás a reconocer un obstáculo antes de pelearlo y aprenderás la maestría para maniobrar a través de la vida. Con el tiempo, utilizarás tus obstáculos como escalones. 

Mary Manim Morrissey

martes, 13 de agosto de 2013

Pasos para simplificar tu vida

1. Ordena tu vida.
Sentirás una gran oleada de inspiración cuando te deshagas de cosas que ya no son útiles en tu vida. Así que mientras menos posesiones necesites asegurar, cuidar, desempolvar, organizar y mover, más próximo estarás de ser libre.

2. Elimina de tu agenda las actividades y obligaciones innecesarias e indeseables.
Dile “no” a las exigencias excesivas, y no te sientas culpable de inyectar una dosis de tiempo libre a tu rutina diaria.


3. Asegúrate de que tu tiempo libre sea libre.
Pasar una tarde leyendo o escribiendo cartas, viendo una película con un ser querido, cenar con los hijos o hacer ejercicio, es más inspirador que asistir a un evento en el que suelen abundar las conversaciones inútiles.

4. Saca tiempo para la meditación y el yoga.
Saca por lo menos 20 minutos diarios, siéntate en silencio y establece un contacto consciente con Dios.

5. Regresa a la sencillez de la naturaleza.
No hay nada que sea más inspirador que la naturaleza, camina o acampa en el bosque; nada en un río, lago o en el mar; siéntate frente a una fogata, monta a caballo o esquía en la nieve.

6. Marca distancia entre tú y tus críticos.
Dales una bendición silenciosa a quienes andan buscando defectos o son amigos de las confrontaciones y apártate de su energía tan rápido como sea posible.

7. Saca un tiempo para tu salud.
Recuerda que tu cuerpo es el templo sagrado donde vives durante esta vida, así que saca un poco de tiempo cada día y haz ejercicio.

8. Juega, juega, juega.
Simplificarás tu vida y te sentirás inspirado si aprendes a jugar en vez de trabajar toda tu vida.

9. Disminuye el ritmo.
Cuando vayas en tu auto, disminuye la velocidad y relájate. Desacelera tu forma de hablar, tus pensamientos y el ritmo frenético de todo lo que haces. Dedica más tiempo a escuchar a los demás; sé consciente de tu inclinación a interrumpir y a dar por terminadas las conversaciones, y opta más bien por escuchar. Detente y aprecia las estrellas en una noche despejada, o las formas de las nubes en un día gris. Siéntate en un centro comercial y observa cómo todas las personas parecen ir deprisa y sin rumbo alguno.

10. Haz todo lo posible para evitar las deudas.
Recuerda que estás intentando simplificar tu vida, así que no necesitas comprar objetos que la complicarán y la trastornarán. Si no puedes adquirirlos, olvídate de ellos hasta que puedas hacerlo; al contraer deudas, sólo agregas más capas de ansiedad a tu vida.

11. Olvídate del valor efectivo.
No te niegues a los placeres de la vida por razones monetarias; no determines tus compras por el hecho de obtener un descuento, y no te prives de sentir alegría porque no te hicieron una rebaja.

12. Acuérdate de tu Espíritu.
Si la vida te parece muy compleja, rápida, desordenada, frenética o difícil, acuérdate de tu propio Espíritu. Estás encaminado a la inspiración, un lugar sencillo y pacífico en donde estás en armonía con la sincronización perfecta de toda la creación. Viaja mentalmente allí y detente con frecuencia para recordar lo que realmente quieres.

  Wayne W. Dyer

sábado, 10 de agosto de 2013

Cuatro leyes de espiritualidad

                                                                                                                                 Richard Tuschman

1. "La persona que llega es la persona correcta".
     Es decir, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están ahí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

2. "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
    Nada, pero nada, absolutamente nada que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa... hubiera sucedido tal otra...". No, lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

3. "En cualquier momento que comience es el momento correcto".
    Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuándo comenzará.

4. "Cuando algo termina, termina".
    Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante  y avanzar  enriquecidos con esa experiencia.

viernes, 12 de julio de 2013

¿Puede haber esperanza ante la crisis?

1. ¿Puede haber esperanza ante la crisis?
Evidentemente, hay que aplicar el principio de esperanza para salir. El problema es que esta crisis es coyuntural, cíclica, sistémica y estructural. Para regresar a una situación de cierta normalidad, en primer lugar tendríamos que superar la fase de desahucio y pagar las deudas y, después, aunque arruinados, tendríamos que generar las condiciones para sobreponernos. Tenemos que cambiar la forma de vivir y alcanzar una nueva conciencia de especie que nos aleje del materialismo vulgar. La cohesión social llega del equilibrio, de la cooperación, de la distribución de recursos y no del acaparamiento ni de la especulación ni de la explotación.
Me pregunto por qué en la situación en la que nos encontramos actualmente no hay un estado prerrevolucionario. Diría que tengo la respuesta: nadie cree que esto vaya en serio. Cuando todo el mundo se dé cuenta, a lo mejor ya no será necesario lleva a cabo esta reflexión.

2. ¿Cómo tenemos que pensar en tiempos de crisis?
Los homínidos de nuestra especie son el resultado de muchos millones de años de evolución. Eso quiere decir que somos consecuencia de tiempos de éxtasis, pero también de periodos de crisis. Las crisis evolutivas permiten el reordenamiento biológico de las especies. Las presiones selectivas provocan que los especímenes que están menos adaptados acaben muriendo y, por tanto, se reproduzcan menos. Solo los especímenes que aprovechan la presión para obtener beneficio serán los más capaces de sobrevivir y tener descendencia.
Los humanos somos un producto de la selección natural, como todos los otros organismos vivos del planeta, pero hay una diferencia importante, y es que nosotros hemos sido capaces de reforzar nuestra etología o comportamiento animal con la cultura, de tal forma que ahora mismo somos seres socialmente complejos y tenemos una gran habilidad para adaptarnos gracias a la inteligencia operativa, cosa que nos permite reforzar nuestra conciencia y nos hace bifurcar aceleradamente del comportamiento y de la conducta de los otros organismos.
Por tanto, en nuestro caso, la selección natural está matizada por el progreso y, consecuentemente, podemos dirigir nuestra evolución como ningún otro organismo lo había podido hacer.

3. ¿Qué estrategia tenemos que aplicar para salir de la crisis?
La falta de solidaridad, de conciencia de clase y de especie nos ha llevado hacia esta realidad. Ante el panorama, los humanos tenemos que afrontar el futuro con fuerza y de manera crítica. Ahora es el momento de la lucha con una organización asociativa activa. Es el momento de conocer la historia para transformarla.
En este contexto, las entidades sociales tienen que seguir empujando la corriente organizativa popular. Vuelve a ser hora de desplegar la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura. Esta es la manera más eficiente de conseguir unidad de acción y de participación popular, en la perspectiva de sacar adelante proyectos estimulantes y que beneficien a los más desfavorecidos.

4. ¿Necesitamos líderes o más conciencia?
Cada vez se oye más en las conversaciones de café que no hay líderes capaces de conducirnos hacia una situación mejor y sacarnos del callejón en el que nos encontramos. Cuando lo oigo, me asusto. Muchos relacionan líderes con personas firmes, de ideas fijas y, sobre todo, de orden. Supongo que los que hemos pasado por una dictadura de forma consciente estamos escaldados con este tipo de individuos. Siempre he pensado que hay orden donde ha sido imposible establecer organización. Por tanto, desde mi perspectiva, el orden social es la consecuencia de nuestra incapacidad como humanos de organizarnos.
Siempre hablo mal de los líderes. Mi tesis es sencilla: considero que si hubiera conciencia crítica colectiva, no harían falta ni guías espirituales ni políticos que nos condujeran a la salvación. Por tanto, prefiero el aumento de conciencia y el trabajo colectivo a las soluciones etológicas.
La conciencia es algo que hemos hecho emerger los humanos para convivir con la complejidad. Por eso siempre pienso en términos de consciencia constructiva y crítica cuando la humanidad tiene que tomar decisiones. Dejarlo en manos de un líder es no responsabilizarse de nuestro futuro.
Soy un firme defensor de la conciencia ante el liderazgo. Así que cuanto antes acabemos con los líderes, antes florecerán las comunidades de humanos libres.

5. En el estado actual, ¿cómo sería necesario evolucionar?
Tenemos que evolucionar de manera responsable y ser conscientes de que somos los dueños de nuestros procesos. Arrastrados como corderos hacia el matadero, tenemos que ser valientes, plantar cara y tomar decisiones. Cualquier forma de acción es buena, si eres responsable de lo que haces y si lo haces para construir.
Dar manga ancha a los especuladores, como hacen los gobiernos, es asegurar que la codicia sustituye a la solidaridad. El proceso de humanización tiene que continuar y hacernos cada vez más conscientes de lo que está pasando y pensar qué hay que hacer para corregir el desbarajuste.
Cuando entramos en una crisis podemos tener consciencia de la misma y podemos actuar en consecuencia para corregir el rumbo, gracias a la capacidad de razonamiento de nuestro cerebro y al hecho de que tenemos suficiente información para variar nuestra forma de actuar. Consecuentemente, somos capaces de cambiar las reglas del juego. Está claro que sin conocimiento ni pensamiento eso no sería posible. Ahora bien, también podemos tomar decisiones que empeoren la situación, como sucede actualmente en nuestro país, pues parece que la crisis se puede agravar y, por tanto, a los procesos de presión selectiva que existen hay que sumar las actuaciones erróneas que, en lugar de matizar los perjuicios de la selección, crean más conflictos.
Por tanto, en tiempos difíciles es necesario razonar de manera más asertiva. En este escenario, el pensamiento tiene que estar encarrilado no a conservar lo que tienes, sino a ser capaz de construir positivamente un marco de referencia que te permita salir de la situación en la que te encuentras.
Pensar en tiempos de crisis significa, además, que hay que utilizar el conocimiento para dar forma a una estrategia de adaptación o desadaptación que propicie ventajas nuevas que permitan superar la realidad actual y establecer una nueva relación contigo mismo y con tu entorno. Tenemos que pensar cómo queremos construir una nueva realidad, a la vez que trabajamos en este sentido.

Eudald Carbonell

http://www.elperiodico.com/es/noticias/dominical/recetas-eudald-carbonell-para-salir-crisis-2425510

miércoles, 10 de julio de 2013

La paz


La vida humana se desarrolla según las circunstancias. No debes rechazar la actividad ni perseguir el silencio. Basta con que permanezcas vacío internamente mientras te armonizas con el mundo externo. Sólo entonces encontrarás la paz aunque te halles en medio de la más frenética de las actividades.

Yuanwu Keqin